CODEPENDIENTE EN RECUPERACIÓN

CODEPENDIENTE EN RECUPERACIÓN

Todo empieza con una pregunta: ¿Será que el problema soy yo?… esta pregunta al principio es inverosímil y la respuesta es: ¡Nooooooooo que va! El problema es el (o ella, o ellos o todos). Luego empiezas a identificar un desagrado extraño en el cuerpo, como algo estomacal o alguna presión en el pecho, tu cuerpo te está diciendo: si, eres tú. Que terrible sensación…

Empiezas a notar que todo lo que pensabas que eran grandes virtudes son en realidad defectos de carácter y peor aún, que eso te hacia ser quien eres y que ser así estaba bien. Es entonces cuando notas que no sabes ser “tu” sin ser intolerante, soberbia o controlador (a), solo por nombrar algunos. Otra cosa terrible de darse cuenta es ver tus comportamientos retratados en un libro de autoayuda, y te das cuenta de que tus comportamientos no eran únicos si no comunes a mucha gente, y recibes tu primera bofetada: eres igual o quizá peor que los demás. No eres perfecto (a), eres ingobernable.

Comienzas entonces una difícil batalla con un enemigo con muchos recursos: tú mismo. Es enfrentar al TU que quiere cambiar con el TU que todo lo sabe, todo lo puede y sabe perfectamente que decir y sobre todo, el que está convencido que son los demás los que tienen que cambiar. Decides enfrentar el saboteo, las trampas, la pereza, los miedos, solo para darte cuenta después de tanto cansancio emocional, que la salida no es enfrentar a estos “TUS” que viven dentro de ti, la salida siempre fue sentarlos a negociar, aceptar sus polaridades y alcanzar el equilibrio.

Por supuesto, todas las historias de recuperación no son iguales. Esta es solo una de ellas.

La pregunta para vivir este proceso es ¿Cómo me libro de la codependencia?

Según Robin Norwood, hay 10 pasos. Los comparto contigo y hago un comentario personal, creo que es un buen comienzo:

Busca ayuda. Primero debes ser consciente y aceptar que la necesitas. Un gran obstáculo para la recuperación es pensar que puedes hacerlo solo. Es un juego del ego, ya que no quiere que te recuperes. Pensaras: yo nunca he leído un libro de autoayuda, yo nunca pido ayuda, ¿yo? En terapia ¡imposible!, entre miles de otros. Recuerda tu ego no quiere que te recuperes. Te invito a leer ¿Ayuda? ¡No gracias!

Haz que tu recuperación sea la primera prioridad en tu vida. Sinceramente, te lo garantizo por experiencia, si no es así es muy difícil que lo alcances. Esto es lo más importante para ti en este momento. Toda tu energía y compromiso estarán dirigidos por primera vez en tu vida (quizás) al único sitio donde debió ir desde el principio: A TI. Esto quiere decir que tu grupo de recuperación o tu terapeuta o tu tarea de trabajo personal es más importante que la persona de la que deseas dejar de depender. ¿Es duro? Sí, pero no hay otra forma.

Busca un grupo de apoyo integrado por pares que te entiendan. Esto es importantísimo. Cuando yo fuí al grupo por primera vez, todos me parecieron tan raros, ¿Qué hago yo aquí? Me pregunte, ¡yo soy mejor que esta gente! Pensé, no me gusta que me toquen ni que sean tan amables, me siento incomoda… sin embargo decidí quedarme por mi deseo de recuperación y todo eso cambio. Pude ver: que no era la única, que no era tan grave, que si se puede por que vi muchísimos ejemplos, que era mejor estar ahí que deprimida en casa, que podía comprenderme mejor, entre otras muchas cosas. Visita la web de Codependientes Anónimos 

Desarrolla tu lado espiritual. Lo que sea, lo que más te guste, pero libérate de la ilusión del control. No eres responsable de componer nada, de controlar a nadie, de ayudar ni de evitar desastres. Aunque duela darse cuenta, el mundo seguirá dando vueltas sin ti.

Deja de manejar y controlar a los demás. Esto implica dejar de aconsejar, dirigir, elogiar, alentar, ser útil… cada quien encontrará su camino por sí mismo. Una vez alguien dijo: NO HAGAS POR LOS DEMÁS LO QUE PUEDAN HACER POR SI MISMOS. Pregúntate eso cada vez que te veas tentando en ayudar. Sobreproteger es una forma de decir: no eres capaz.

Aprende a no engancharte en los juegos. Evita caer en las posiciones de rescatador, víctima y perseguidor. De esto hablaré en otro post.

Enfrenta con coraje tus propios problemas y defectos. Es duro ver la realidad luego de que has dejado a un lado la negación. Se valiente y haz una lista de tus defectos y virtudes, probablemente has pasado mucho tiempo haciendo la lista de otras personas, pero ahora haz la tuya. Si no sabes dile a los que más te conocen: ¿por favor en este papel podrías anotar 10 virtudes y 10 defectos míos? A mí me paso algo muy particular: hice una numerosa lista de defectos y no supe ninguna virtud, simplemente no reconocía nada positivo. Increíble ¿no?

Cultiva lo que necesites desarrollar en ti mismo. Esta parte es divertida: apúntate a clases de arte, baile, a un gimnasio, conoce gente, ¡llena tu agenda! Aprende a darte, a disfrutar, regalate algo! Se que puede ser difícil pero comienza con algo sencillo!

Vuélvete egoísta. No quiere decir: desconsiderado, egocéntrico, egoísta, indiferente, cruel. Quiere decir que coloques tu bienestar primero sin disculparte ni excusarte. tus deseos y necesidades son muy importantes y eres la única que debe ocuparse de ello. Te recomiendo leer TE DIJE QUE NO

Comparte con otros lo que has aprendido y experimentado. Ayuda a otros en tu situación como forma de agradecimiento al ver al maravilloso ser humano que haz rescatado; a ti mismo. Ademas, de esta manera reafirmas tu compromiso contigo.

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